Guatemala lanza un plan para llevar riego a 100.000 hectáreas en 2021

Este plan, que supondrá una inversión de 3.000 millones de quetzales (393,1 millones de dólares) en cinco años, es la primera de las respuestas del Ejecutivo de Morales: la idea es que 20.000 hectáreas sean irrigadas cada año desde 2017 con presupuesto de 600 millones de quetzales (78,6 millones de dólares) anuales.

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Con el objetivo de potenciar el sector agrícola del país y mitigar la pobreza y la desnutrición crónica, Guatemala presentó un ambicioso plan de riego con el que espera cubrir 100.000 hectáreas en el horizonte 2021.

“Queremos llegar al campesino en el lugar mas remoto del país y que pueda generar recursos para su sostenibilidad”, aseguró el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, durante la presentación de este proyecto integrado en el plan agrícola “2016-2020” con el que el Ejecutivo quiere potenciar el desarrollo de las zonas rurales.

La falta de agua, así como el desvío y contaminación de los ríos, motivó  una marcha en la que campesinos y activistas recorrieron todo el país para exigir soluciones.

Este plan, que supondrá una inversión de 3.000 millones de quetzales (393,1 millones de dólares) en cinco años, es la primera de las respuestas del Ejecutivo de Morales: la idea es que 20.000 hectáreas sean irrigadas desde 2017 con presupuesto de 600 millones de quetzales (78,6 millones de dólares) anuales.

De esta manera, se prevé generar 52.000 empleos fijos del año y ofrecer más de 36 millones de jornales anuales en una de las zonas más paupérrimas del país.

El plan priorizará estas áreas, concentradas en el denominado Corredor Seco, con la intención de beneficiar a más de 160.000 familias.

La modernización de infraestructuras obsoletas y la creación de nuevas instalaciones de irrigación permitirá optimizar, en palabras de Morales, el “enorme potencial hídrico” del país, en el que se registran anualmente seis meses de lluvia, “garantizado la seguridad alimentaria sin afectar el medio ambiente”, subrayó el ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga), Mario Méndez.

“Está plan va a ser un éxito (…) Necesitamos recuperar nuestra sistema de riego”, insistió Morales.

El uso de sistema de riegos permite triplicar los ingresos por hectárea, lo que es fundamental en un país en donde el 59,3 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza -10.210 quetzales (1.339 dólares)- y un 23,4 por ciento situación de extrema pobreza – 5.750 quetzales al año (754,4 dólares)-

Así, mientras una hectárea de tomates sin riego genera 1.714 cajas con un valor de 27.130 quetzales (3.555 dólares), otra sí irrigada producirá 4.286 cajas por valor de más de 90.000 quetzales (11.795 dólares).

Esta mejora del rendimiento económico de las familias es clave también para reducir la desnutrición, que afecta al 46,5 por ciento de los menores de 5 años, y frenar la migración masiva.

Este programa, remarcó Méndez, marcará “la pauta del cambio” para el campo de Guatemala.

El plan de riego forma parte del proyecto de transformación agrícola del país 2016-2020 con el que el ejecutivo pretende lograr el desarrollo rural potenciando sus exportaciones y su resilencia al cambio climático.

Para ello, apostará por capacitar a los agricultores, impulsar las cooperativas agrícolas y las cadenas de valor, diversificar la producción y facilitar su acceso a los mercados internacionales dotándola de certificados de calidad y sanitarios que reduzcan los rechazos.

En esta misma línea se expresó el ministro de Economía, Rubén Morales, quien apostó por incentivar la figuras de las cooperativas.