Amaranto, tef, mijo y yuca: cultivos para sacar del olvido

Expertos buscan aumentar los cultivos de mijo, el amaranto, el tef y la yuca que proporcionan varios nutrientes a la dieta humana.

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El amaranto, el tef, el mijo y la yuca puede que no se conozcan en todas partes, pero han sido y son un elemento central de la dieta de muchas personas que los expertos quieren ahora expandir por su potencial nutritivo y económico.

En México, por ejemplo, el amaranto fue considerado por los aztecas como un grano que aportaba fortaleza física y espiritual.

Lo utilizaban los gobernantes y elites militares en sus ritos, pero cuando llegaron los españoles en el siglo XVI estos introdujeron el trigo y la religión católica, entre otras cosas, y el amaranto se perdió.

“Ahora quiero devolverlo a mi gente”, señaló la mexicana Mary Delano Frier en un reciente coloquio sobre “cultivos olvidados” en la sede del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de la ONU en Roma.

Esta ingeniera dirige la ONG México Tierra de Amaranto con la intención de combatir, con ese ingrediente, la pobreza y la malnutrición ente la gente de su país.

Explicó que el consumo de veinte gramos al día sirve para asegurar el desarrollo de los niños, pues contiene nutrientes como proteínas y aminoácidos (con propiedades antioxidantes), bajos niveles de colesterol y ausencia de gluten.

“Hemos identificado dos estrategias para llevar el amaranto al mercado de las ciudades, a través de eventos culinarios y educativos, y a las comunidades rurales para mejorar su nutrición y sus condiciones de vida”, sostuvo Delano.

Así, modificando los gustos de los consumidores y capacitando a los productores para aumentar la productividad se pretende volver a introducir el cultivo en la dieta.

Ayudar a los agricultores también está entre los planes de Alim Ahmed, creador de la compañía Love Grain que ha trabajado para la Agencia de transformación agrícola de Etiopía y está decidido a conectar a los productores de tef en ese país con el mercado internacional de alimentos sin gluten.

En Etiopía, destacó el empresario, no solo se produce uno de los cafés más reconocidos del mundo, sino también el tef, muy popular a nivel local.

Esta especie de planta crece en ambientes áridos y tiene un alto valor nutricional.

El hecho de no tener gluten la convierte, además, en un alimento apto para celíacos, destacó Ahmed, que agregó que su cultivo puede contribuir al “cambio social” en el país africano.

Para abrirse al mercado global y sacar provecho, el experto reconoció que las familias necesitan combinar el aumento de la superficie cultivable con mayores rendimientos a partir de nuevas semillas, fertilizantes y técnicas.

La yuca o mandioca es otro de los cultivos desconocidos en buena parte del mundo, pero sustento para la alimentación de millones de personas en países tropicales de Asia, África y Latinoamérica.

El ugandés William Ortim-Nape, presidente del Instituto de Innovaciones de África, recordó que ese tubérculo presenta mayor resistencia que otros a los efectos del cambio climático.

El mijo se adapta igualmente al aumento de las temperaturas y los ambientes duros, al tiempo que es un alimento rico en proteínas, hierro, zinc y vitaminas.

El especialista ghanés Mawuli Coffie, que actualmente trabaja en un programa para África occidental financiado por el Reino Unido, señaló cómo durante su infancia el mijo le sirvió para sortear el hambre.

“No nos gustaba por ser insípido, pero era lo único disponible”, apuntó Coffie, que con el tiempo se dio cuenta de que su consumo le permitió estar sano e inmune a enfermedades como las que luego vio que se propagaban en otros países donde no se comía mijo.

Aprendida la lección, ahora su intención es canalizar inversiones privadas para la producción y comercialización de alimentos básicos como el mijo, el maíz, la yuca y el sorgo en Burkina Faso, Ghana, Níger y Nigeria.

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